"Lo bueno de esta enfermedad es que me ha unido a mi familia más que ya estaba.
Y lo malo es que no puedo ir sola por ningún sitio y cuando me dicen mis compañeros de esplai si quiero ir a la discoteca siempre tengo que decirles que no puedo ir y apenas tengo amigos porque todos van a los sitios que yo no puedo ir y a los sitios que yo digo de ir a ellos no les gustan"